Desde hace un tiempo teníamos ganas de escribir cuales son los requisitos en los que hemos de fijarnos para elegir un buen centro de clases de apoyo. Evidentemente la última palabra la tiene el interesado, pero sí que es verdad que hay una serie de consejos que deberían ser tomados en cuenta.
Una buena academia funciona sobre todo con el "boca a boca", piensa que si una academia está arraigada en una localidad, evidentemente ha de ser por algo, elige centros en los cuales, a ser posible, el personal docente no sea cambiado de manera periódica, quizá el año pasado tenias un profesor de matemáticas fabuloso, pero este año ha cambiado de trabajo y el nuevo profesor deja mucho que desear.
Piensa en que si lo que quieres es aprobar una materia determinada, el temario que ha de seguirse en la academia ha de ser el mismo que el de tu colegio, y además se ha de seguir el método de los profesores del colegio o instituto (sabemos que hay profesores en nuestro colegio un poco particulares, para los cuales eso de que "todos los caminos llevan a Roma" no existe). Así que hemos de adaptarnos a la metodología concreta de los profesores, de ahí la importancia que tendría, que los profesores de la academia tuviesen experiencia en la zona para enfrentarse a estas situaciones.
También hemos de tener en cuenta que gran parte del éxito del proceso va a recaer en el trabajo del alumno, de nada sirve llevar a un alumno a la academia con los mejores profesionales de la zona, si luego este no complementa las clases de apoyo con un buen trabajo en su casa.
En nuestro centro intentamos cumplir todas estas premisas a rajatabla.
Algunas de las características en las que deberías fijarte al elegir un centro podían ser siguientes:
1) Academia contrastada: Es fundamental elegir un centro tenga buena reputación en su entorno. Evidentemente no por ser un centro de reciente apertura hemos de descartarlo, pero si lo que quieres son resultados inmediatos actúa sobre seguro.
2) Personal docente con experiencia: resulta básico confiar en profesionales que no solo demuestren ser especialistas en la materia que imparten, sino que cuenten con amplia experiencia en el ámbito de la enseñanza y el apoyo escolar. Además si esos docentes llevan años impartiendo clase en el mismo centro, mejor que mejor, debido a que conocerán las necesidades del entorno y la manera de actuar de los profesores de los colegios e institutos de la zona.
3) Grupos reducidos: busca academias que cuenten con grupos reducidos de alumnos y que agrupen a los estudiantes por materias, cursos, niveles u objetivos. Es básico a la hora de ofrecer una enseñanza de calidad. Es imposible aprovechar el tiempo por completo si en un aula se mezclan alumnos de distintos niveles y con distintas necesidades.
4) Seguimiento personalizado: el hecho de tener pocos alumnos ayuda a los profesores a prestar atención a sus necesidades particulares y a planificar estrategias didácticas adaptadas a cada caso concreto. Tras una valoración previa, el profesor debe ser capaz de aconsejar el número de horas semanales que el alumno necesita, el tipo de contenido a impartir y los métodos de control a implementar.
5) Enfoque a resultados: cada alumno tiene sus propios objetivos (aprobar una asignatura, mejorar sus calificaciones en determinadas materias, adquirir nuevos conocimientos…) Los profesores de una buena academia conocen las necesidades e inquietudes de cada alumno y saben cómo enfocar las correspondientes acciones formativas en el buen camino.
6) Técnicas de estudio: dotar al alumno de los conocimientos necesarios para que apruebe o mejore sus notas no es suficiente. Hay que “enseñarle a estudiar” y facilitarle las herramientas necesarias para que adquiera un hábito de estudio eficaz (técnicas de concentración, de síntesis, de memorización, de evaluación…)
