Se acercan los exámenes
de septiembre, esos en los cuales has tenido todo el verano para prepararlos y
normalmente lo dejas todo para la última semana.
Sabes que gran parte de la culpa, respecto a la nota
que obtengas en tus exámenes depende del trabajo que hayas realizado durante el
verano, no obstante vamos a intentar darte una serie de consejos que te ayuden
a aumentar tus posibilidades de éxito.
Madruga, desayuna
bien y prepara todas las cosas que necesites tranquilamente, no olvides revisar
que llevas todo el material, bolígrafos, calculadora, D.N.I., regla.
Procura salir
con tiempo de casa, pueden sucederte cosas inesperadas por el camino que pueden
hacer retrasarte.
Evita a la gente
a tu alrededor que notes demasiado
nerviosa o incluso en estados de pánico, debido a que esto es contagioso.
Ya en el
examen, léele bien varias veces, es fundamental que tu cerebro se vaya
preparando para lo que tiene por delante y sea capaz de ir preparando la
información que se te pide
Empieza por
lo más fácil, o por lo que mejor llevas, es una buena manera de ir ganando
confianza para el resto del examen, además que te aseguras una serie de puntos
nada más empezar.
En un examen
de teoría es fundamental que demuestres y hagas creer al profesor que dominas más
el tema que lo que la realidad dice. En un examen de historia, literatura,
filosofía, historia del arte…. Es fundamental que contextualices la época de la
que vas a hablar, sitúala en un eje cronológico, teniendo siempre muy claro que
tienes que ir al grano, pero si el tema que te piden no lo llevas muy bien,
puedes hablar un poco de lo que sucedió antes y de lo que va a suceder después.
No olvides que las pocas ideas que tengas las has de exprimirlas al máximo.
En los
exámenes de bachillerato de ciencias, es fundamental también que vayas
explicando todos los pasos que vas haciendo, aparte de que es exigido por los
profesores, a ti te va a venir de maravilla para saber en qué punto del
problema te hayas en cada momento.
Seguro que en
algún momento del examen hay algo que no recuerdas o te quedas “en blanco”, no
te preocupes y no intentes recordarlo a toda costa. Pasa a hacer otras cosas,
el cerebro se relajara y seguro que esa o esas ideas aparecerán durante el
transcurso del examen.
No dediques
más tiempo del que tienes previsto a cada pregunta, muchos de los exámenes que
alguna vez no has podido acabar, seguramente se haya debido a una mala
distribución del tiempo por tu parte, vete al grano sin dejar de lado ninguno
de los detalles que sabes que gustan especialmente a tu profesor.
No dejes
preguntas en blanco, hace muy feo, hay profesores que ante una pregunta
importante en blanco y como el examen este muy justo tiran siempre hacia abajo.
Intenta siempre tener todo el temario leído, para que al llegar el caso de que
una pregunta no la dominas bien, esa idea o ideas que tienes exprímelas al
máximo, seguramente te vengan más cosas a la cabeza mientras estas escribiendo,
además no dejes de escapar la oportunidad
de contextualizar la pregunta, por lo que si dominas el tema anterior y el
siguiente y del que te preguntan tienes alguna idea clave, puedes hacer una
respuesta decente, de esto a dejarlo en blanco hay una diferencia abismal.

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