Uno de las grandes retos a los que nos enfrentamos con niños
con T.D.A.H. es intentar que esas respuestas impulsivas, que muchas veces hacen
tomar malas decisiones, se vayan volviendo racionales y coherentes. Para ello
es fundamental mostrarles pautas, las cuales nosotros como padres o docentes
también hemos de cumplir. Actos como levantar la mano para contestar, hacer un
descanso de unos segundos antes de contestar una pregunta o guardar el turno para
responder, son hábitos que nosotros vemos como cotidianos, pero que para un
niño con este problema pueden suponer un avance fundamental en su conducta
educativa.
Lo ideal es que antes de actuar se madure la respuesta, para convertir
esta en algo racional, ese tiempo que el niño va a tomarse antes de contestar
es lo que le va a llevar al auto control, que es el fin último que estamos
buscando. Por eso, nosotros como padres y docentes somos responsable en un
tanto por ciento altísimo de la evolución y desarrollo de la conducta y
comportamiento de estos niños.
El cambio de la conducta de un niño diagnosticado de
T.D.A.H. cuando esta estaba suponiendo un freno en su desarrollo, es,
evidentemente lo que cualquier padre o docente está buscando, hemos de ser
conscientes que al principio se han de tomar actitudes que el niño y nosotros
mismos podemos considerar como inadecuadas, pero con el tiempo, y viendo
avances a nivel madurativo, nos vamos a dar cuenta de que estamos siguiendo el
camino correcto. El ignorar muchas de sus respuestas al principio hasta moldear
poco a poco una nueva conducta en la que la racionalidad sea la nota
predominante va a ser clave en todo este proceso.
Nuestro centro es especialista en niños con T.D.A.H. así
como en la evaluación, diagnostico y tratamiento de cualquier trastorno del
lenguaje oral y escrito.

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