Uno de los trastornos del aprendizaje del que mas casos se están dando en los últimos años son las disgrafías. Como a todos los trastornos
de este tipo hay que darle mucha importancia desde el primer momento, debido a que si estos
trastornos no reciben el diagnóstico y el tratamiento adecuado suelen desencadenar otro tipo de trastornos mucho
más serios relacionados con la conducta y la personalidad, los cuales casi siempre llevan consigo el fracaso escolar.
Las disgrafías podemos definirlas como trastornos en el
trazo que forma la escritura, sin tener ningún episodio añadido de tipo
neurológico o intelectual que pueda influir en ellas.
Es evidente que la
dificultad para coordinar los músculos de la mano y el antebrazo van a
repercutir en la falta de dominio del instrumento de escritura, de tal modo que
esta se da desordenada y poco legible.
La disgrafía es un trastorno relativamente tardío (6-7 años), debido a que el niño ha de seguir el proceso lógico, Hablar-Leer-Escribir y no
va a ser hasta la última parte de este proceso donde realmente podamos detectar
las digrafías.
Se estima que actualmente un 10% de los niños que tienen algún
tipo de problema de aprendizaje, tiene digrafías, la cual si no se trata de
manera eficiente va a conllevar casi siempre el fracaso escolar.
Las causas más corrientes de la disgrafía suelen ser:
- Lateralidad mal definida.
- Trastornos psicomotrices.
- Trastornos del lenguaje que repercuten en su expresión
gráfica.
Muchas veces los niños con disgrafías suelen ser niños muy
perfeccionistas que sufren algún tipo de bloqueo al escribir. Niños que sufren
o han sufrido conflictos emocionales o tensiones psicológicas que les ha hecho
no adaptarse al entorno escolar, sufren celos, son tímidos, tienden a aislarse....
En ocasiones han tenido varios referentes (profesores y padres), en el proceso de enseñanza-aprendizaje lo que
les ha hecho asimilar conceptos con metodologías distintas lo cual ha podido
repercutir negativamente en su proceso de formación.
Aspectos visibles de la disgrafía, además de los propios
trazos mal definidos, pueden ser:
- Sudoración excesiva en la palma de la mano.
- Sujeción inestable del elemento de escritura.
- Lentitud a la hora de efectuar trazos.
- Mala coordinación.

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