Uno de los trastornos cada vez más comunes y que pueden
afectar de un modo mas significativo al desarrollo personal y emocional de las personas es la dislexia. Hoy
en día se estima que por cada grupo de treinta alumnos, al menos uno sufre este
trastorno.
En entradas anteriores
hablábamos de la importancia de la lectoescritura en las etapas de infantil y
primaria. La dislexia está directamente relacionada con este ámbito, debido a
que el primer signo que nos debe mantener alerta es la dificultad para leer que
aparece en el alumno, el cual sin embargo, posee un C.I. normal.
La detección precoz de la dislexia es fundamental para que
esta no desarrolle problemas de conducta y personalidad más difíciles de
tratar. En muchas ocasiones, por dejadez o desconocimiento, achacamos estos
retrasos a una inmadurez que puede ser bastante común en las primeras etapas de
escolarización, el retraso puede aparecer en algunas áreas como la lectura, la
escritura, la comprensión.... Es fundamental obtener, cuando esto se observa,
una evaluación por parte del psicopedagogo que nos dé un diagnostico claro,
para poner el tratamiento correcto.
Hay muchos casos en los cuales la dislexia es denominada
"evolutiva", es decir las dificultades en el aprendizaje se van
superando de manera paulatina hasta conseguir hacerlas desaparecer por
completo. El problema viene cuando pensamos que esos problemas se van a
solucionar solo con el paso del tiempo, la falta de un tratamiento correcto,
el cual casi siempre no se da por falta de diagnostico, puede hacer que la
dislexia desemboque en trastornos más graves como dislalias.
Algunos de los síntomas que pueden presentarse en el aula
referentes a la conducta de los alumnos con dislexia suelen tomar dos
vertientes:
- Por un lado la inhibición y el retraimiento. Al no poder
seguir el mismo ritmo de sus compañeros y al ser conscientes de ello,
adquieren una actitud de falta de participación en clase, a menudo son niños
solitarios que se apartan voluntariamente del grupo y son vistos por este como niños
"raros", lo cual si no se trata puede repercutir en su personalidad.
- Por otro lado el afán de protagonismo. Es el otro tipo de
comportamiento en los niños que sufren la dislexia. Son niños que para tratar
de compensar el cierto retraso que sufren en algunas áreas del lenguaje y de la
escritura intentan hacerse notar para que esos problemas queden en un segundo
plano.
Para los padres es fundamental enfrentarse al problema como
lo que es, un trastorno que debidamente tratado puede mejorarse hasta el punto
de que los niños hagan una vida relativamente normal. Tratar de obviar este
problema excusándonos en conceptos como la inmadurez, un ligero retraso en
algún área, distraibilidad o desidia pueden desencadenar problemas de conducta,
comportamiento, personalidad u otros trastornos más serios, que sean mucho más
difíciles de tratar.

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