No cabe duda que nos encontramos ante una gran revolución
tecnológica en las aulas, las T.I.C. (tecnologías
de la información y la comunicación) están presentes en prácticamente todos los
procesos de enseñanza-aprendizaje actuales, atrás quedaron métodos y materiales
más arcaicos, esos proyectores de diapositivas que hace unos años nos parecían
el no va mas, han quedado totalmente obsoletos ante pizarras inteligentes , las
tizas han sido sustituidas por punteros laser de ultima generación y muchos más
ejemplos que podíamos citar.
Pero la pregunta es la siguiente, ¿han mejorado todos estos
avances el sistema enseñanza-aprendizaje?. La respuesta es ambigua,
evidentemente en el aula, el trabajo de los docentes muchas veces es más
atractivo para los alumnos, la toma de contacto con las nuevas tecnologías hace
desarrollar su creatividad, y definitivamente se utilizan métodos y
herramientas que van a ser fundamentales de por vida.
Esta "revolución digital" deberá ser evaluada
dentro de unos años, pero actualmente hay muchas dudas sobre si su inclusión en
muchos centros de enseñanza es la correcta, hay voces que acusan a algunos centros de utilizar estas T.I.C. para
lograr un salto de calidad tecnológico, y así resultar más atractivos para su
captación de alumnos, cuando realmente el salto de calidad debería ser
pedagógico.
Las T.I.C. han de fomentar la enseñanza inclusiva, esta
educación puede dar la impresión de ser más flexible, sobre todo para los
alumnos, pero si esta se desarrolla de manera correcta, los alumnos van a estar
mucho más concienciados con la realidad diaria al ser una educación mucho más cercana
al mundo exterior. Toda esta información,
a la cual los alumnos van a tener acceso, ha de ser utilizada de manera
responsable, y ahí es donde el papel de los docentes va a resultar decisivo,
esta información ha de servir para fomentar en el alumno personalidad y capacidad crítica.
El papel de los docentes va a ser clave en esta transición
hacia lo tecnológico, debido a que aparte de que su formación ha de ser
continua, muchos de ellos han de volver a "aprender a aprender", también han de
luchar contra la dispersión que pueden sufrir los alumnos al utilizar estas
nuevas tecnologías. En nuestro centro somos testigos diarios de ello, al tiempo
que se tarda en encender una tableta hay que sumar el tiempo que se pierde en
localizar la pagina de un libro que se encuentra en la tableta, por no hablar
de que muchos alumnos apenas utilizan el lápiz y papel, ya que pueden mandar
online los ejercicios a sus profesores para que estos se los corrijan, pero
claro, muchas veces la corrección también es tecnológica, es decir sabemos lo que hemos hecho bien y lo que hemos
hecho mal, pero no sabemos el porqué.
Es evidente que a día de hoy existe un analfabetismo tecnológico
muy importante, no podemos pretender cambiar los libros por las tabletas de la
noche a la mañana, y la verdad es que en muchos centros así ha sido. Nadie
puede dudar que llevar en un dispositivo digital todos los libros de texto es
mucho mas cómodo, pero tenemos que pensar si a la hora de realizar actividades
para preparar exámenes el sustituir el lápiz y papel por estos métodos es lo
más correcto para un aprendizaje a medio
plazo.
Queda claro que todos los que participamos en el proceso
enseñanza-aprendizaje, padres, alumnos y docentes, hemos de adaptarnos a la
continua evolución tecnológica, pero siempre desde un punto de vista responsable
que nos lleve a su fin último, la mejora de las aptitudes de los estudiantes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario